La selva tropical de Panamá ha sido testigo en octubre de 2003 de la misión científica Ibisca 2003 para constatar la biodiversidad animal entre el suelo de la selva y las copas de los árboles, gracias al SolVin Bretzel, una balsa hecha de PVC.
La misión en Panamá reunió por primera vez a 31 científicos de 15 nacionalidades, que trabajaron juntos para alcanzar un solo objetivo: producir un primer inventario de la biodiversidad de insectos, de la tierra hasta el pabellón de bosque.