Conocido desde 1820, este producto se obtiene por la absorción controlada de cloro en una disolución de sosa cáustica.
Es un oxidante muy fuerte y un potente desinfectante industrial que se presenta en soluciones acuosas amarillo-verdosas, y que comercializamos en cisternas a granel.
Desde su descubrimiento, y por su cualidad intrínseca de desinfectante, este producto ha supuesto una mejora de la calidad de vida mejorando la calidad bacteriológica del agua de bebida desde hace un siglo.
Aplicación:
Es la base de productos de consumo tan populares como la lejía doméstica.
Su presencia es muy importante en la desinfección de aguas potables, industriales (sobretodo de refrigeración) y en piscinas.
Su principal característica de poderoso oxidante le confiere un papel relevante en procesos de depuración de aguas residuales, síntesis química y blanqueo de textiles.